jueves, 21 de marzo de 2013

Síndrome de Down y Poesía


De nuevo llega un “Día de...” que celebrar, pero el de hoy es muy especial, quizá uno de los más tiernos del año, porque es el Día Mundial de la poesía y, por esas casualidades que más parecen causalidades, también es el Día Mundial del Síndrome de Down.

¿y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú
Me gustaría escribir esta entrada en forma de poema y  dedicarlo a las personas trisómicas de todo el mundo, pero mis capacidades poéticas son más bien escasas, así que me limitaré a la prosa para rendir mi homenaje a esas personas y a la poesía.

Trisomía 21 y Poesía: ambas han señalado mi vida con una huella indeleble; ambas han llenado mis días de amor; ambas merecen ser honrados por mí.

Leo poesía desde que empeze a descifrar escritos y jamás podré decir cuál es mi poema favorito, puesto que son muchos los que han dejado su huella en mi espíritu. El Down entró en mi vida bastante más tarde, rompiéndome el alma y reconstruyéndola periódicamente. Ya sea despertando mi ira o mi amor, provocándome escalofríos o calor y ternura, viene acompañándome desde hace unos años, convertido en parte de mi vida. Igual que la poesía.

Cuando nació el duende miles de dudas me acosaron por todas partes. Seguí un proceso que a a muchas personas con hijos discapacitados les sonará muy familiar: ¿por qué a mí? – no sirvo para tener hijos- ¿por qué a mí? - ¿qué he hecho mal? - ¿por qué a mí? – bueno, habrá que tomarlo como es -¿por qué a mí?

Esto es amor:
quien lo probó, lo sabe
Un día me dí cuenta de que “a mí” no me había pasado nada. Es él quien tiene Down, quien ha de vivir con su trisomía y sacar lo mejor de ella para vivir su vida. Yo solo tenía  (y tengo) la tarea de guiarle y acompañarle en su lucha por integrarse en la sociedad. Como todas las madres del mundo.
Debo decir que ese mal momento me duró poco. En apenas una semana desde el día en que nació el duende ya tenía varios libros leídos, médicos consultados y al bebé matriculado en nuestros dos primeros cursos: gimnasia terapéutica y masaje para bebés. Apenas tenía dieciocho días de vida cuando cruzó el umbral de su primera “escuela”.

A partir de ese momento, empezó la poesía. El duende comenzó a escribir un par de versos cada día. A veces era una sonrisa, otras el brillo del sol sobre la pelusilla rubia que coronaba su testa. Creó unas maravillosas estrofas cuando tenía apenas dos meses de vida, al “bailar” al ritmo de Papa was a rollin´ stone, de Temptations y compuso una oda el día que pronunció la palabra “mamá” por primera vez.

Mientras tanto me dejé acompañar por varios poemarios, así como por diferentes antologías, y comencé a leerle al duende los poemas de buenas noches. Entre ellos había lecturas para niños, pero también otros más de mi gusto, que él escuchó (y escucha) siempre con devoción y deleite.

 
Día Mundial de la Poesía
Con el paso del tiempo y las obligaciones que se van acumulando me encuentro con menos tiempo para gozar de mis lecturas, pero tengo la suerte de que el duende sigue escribiendo los suyos a diario, así que la poesía sigue ocupando su puesto de honor en mi existencia.

El más bello de todos ellos lo lleva escrito en el rostro. Es un romance en el que habla de un duende de ojos achinados y sonrisa pícara, que anda por la casa cambiando muebles de sitio, bailando o jugando con sus esponjas; repartiendo risas y amor allá por donde pisa. Cuenta la historia de cómo tomó por sorpresa a unos seres que esperaban un hijo perfecto y no se dieron cuenta de que lo tenían hasta pasados unos días. Relata cómo el duende llegó hasta unos adultos que creían saberlo todo y les enseñó a leer poesía.





Entrada del 21 de marzo de 2012, con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down
http://akreysa.blogspot.de/2012/03/21-de-marzo.html

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