| Adios, playa |
Se acabaron las
vacaciones y casi también el verano. Los primeros frutos del otoño empiezan a
estar en su punto, algunos árboles se visten de rojo y dorado, las noches se
vuelven más frescas y el mundo comienza a funcionar después del parón
veraniego.
El año pasado por
estas fechas me preguntaba por qué no celebramos el comienzo del año este mes*,
puesto que es la época en que renacemos a la vida cotidiana. Este año no me pregunto
nada más: me limito a celebrar a mi manera el nuevo año.
Lo primero que he
hecho ha sido salir de compras. Libros, carpetas, lápices, ropa y zapatos deportivos... Material escolar que se acumula en la mochila y un par de bolsas
más, esperando a ser estrenado en los próximos días y ropa nueva que va
rellenando los huecos que deja la que ya no puede ser utilizada debido a que su
propietario ha vuelto a crecer.
Lo segundo ha sido
cocinar mi primer estofado tras las comidas veraniegas. La frescura y el color
del gazpacho y las ensaladas han cedido el paso al monótono marrón de unas
lentejas que, pese a lo aburrido de su aspecto, han sido muy bien recibidas por
los comensales. Quizá las echaban de menos ¿quién sabe?
La rutina a la que
hemos regresado tiene algo a su favor: es tranquilizadora. Cuando el espíritu
está
todavía triste por las despedidas tras las vacaciones y lleno de nostalgia
por lo que
| Recogiendo la cosecha |
Nos deseo a todos un
feliz año nuevo y me despido del verano, las vacaciones, la playa, las comidas
coloristas y el calor de los seres queridos que han compartido esos días. En su lugar doy la bienvenida al otoño, el hogar, las sopas y estofados, las clases,
el estrés, los madrugones... y me consolaré pensando que ya queda menos para el
próximo verano.
Empieza otro año.
* http://akreysa.blogspot.de/2012/09/ano-nuevo-en-septiembre.html